Nuestra historia

Diego lleva recogiendo hongos desde niño, en los bosques de Francia. Fue chef un tiempo y hoy está terminando sus estudios de micología. Lau pasó años filmando en comunidades indígenas, documentando los saberes de distintos territorios.

Dos oficios que parecían no tener nada que ver y una misma obsesión: los hongos.

Mamafunga empezó en 2021, en un laboratorio improvisado atrás de la casa de Lau. Hoy es un laboratorio de verdad en San Cristóbal de las Casas, donde cultivamos, recolectamos y extraemos cada lote con nuestras manos.

Así se ve por dentro

Quién más está aquí

Nosotrxs fundamos esto, pero Mamafunga no se sostiene sola.

  • Lina

    Mueve la energía del laboratorio junto con Diego. Si un lote creció bien, ella tuvo que ver. Si tu pedido llegó completo y a tiempo, es gracias a que Lina lo llevó en su bici hasta la paquetería para ti.

    Es la que sostiene el día a día, y ese cuidado se siente en cada frasco que sale de aquí.

  • Nat

    Llega desde @Ikake Medicina para compartir talleres con nosotrxs y armar fusiones fúngico-herbales.

    Trae otra forma de mirar la medicina, y cada vez que aparece nos deja aprendiendo algo.

Sabemos qué hay en cada extracto

Elegimos la genética, cultivamos en madera dura, decidimos la temperatura de cada extracción con ciencia detrás y la experiencia de otros cultivadores. Nos clavamos en que la calidad se sostenga y sea la mejor posible en cada lote.

Nos interesa explorar genética nueva, cultivar en troncos y encontrar especies que todavía no conocíamos por aquí. El bosque de los Altos de Chiapas sigue teniendo cosas que no hemos visto.

Cultivamos, extraemos y tomamos lo mismo que vendemos.